Si tuvieron la oportunidad de leer esta nota: "Esperan las clases para poder comer en el Paicor" en el diario la Voz del Interior, habrán conocido una más del centenar de historias de abandono y desamparo sufridas por jóvenes y niños cordobeses.La "casa" de barrio General Bustos representa cientos de peligros para quienes la habitan - siete chicos de entre 2 y 15 años de edad junto a su madre-.
Al subir las escaleras que conducen a su hogar, Nancy relata su historia de vida. Hace 15 años que vive en aquel lugar, no tienen gas, la humedad impregna cada una de las paredes, hace un tiempo que "colgó los ganchos" para contar con energía eléctrica. Las condiciones de vida de esta familia son deplorables. Y su futuro es hoy incierto.
La buena nueva es que, fruto a la publicación, miembros del Ministerio de Desarrollo se han interesado en el caso y se han comprometido a llevar acabo "todo lo que esté a su alcance" para mejorar la situación por la que atraviesan esta joven viuda y su numerosa familia.
La pregunta sería ¿Es necesario que los medios den a conocer este tipo de contingencias para que el gobierno haga algo? Hace tiempo que este cuestionamiento da vueltas por el aire. Por ahora conformémonos con que una nueva familia cordobesa tenga la oportunidad de mejorar sus condiciones de vida.


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