Como concuerdo totalmente con las palabras del periodista Gustavo Noriega, me limito a invitarlos a leer esta nota: ¡Dejen hablar al muchacho!Más allá de los comentarios poco felices, de las frases poco cuidadas, de no ser "políticamente correcto"; deberíamos profundizar en estas cuestiones y no limitarnos a analizar un discurso aislado. La discriminación es una temática muy sensible que moviliza nuestros lados más flacos y vulnerables. Por eso, hablar de ella sin el cuidado y precaución necesarios puede llevarnos a tremendos errores, críticas y sin-sabores.
Después de todo, como dice Noriega, qué diferencia puede haber entre referirse a una persona utilizando el adjetivo "negro" o "persona de color". Creo que las formas no alteran el transfondo de este tipo de nociones. Todo depende, en fin, del sentido que les demos cada uno de nosotros, ya que somos quienes cargamos esas expresiones de un sin fin de sentimientos, prejuicios y opiniones. De todas formas, también creo en las sutilezas del lenguaje como la modalidad "más correcta" para evitar malos entendidos y agresiones.
No nos quedemos con las formas, vayamos más allá de nuestras narices... tal vez allí encontremos las verdaderas y más interesantes respuestas.


0 comentarios:
Publicar un comentario en la entrada